Cuando en los últimos meses hablábamos en este espacio de los aranceles norteamericanos o de guerra comercial lo hacíamos pensando en sus consecuencias directas, en la mejor respuesta que preparar y en cómo mitigar sus seguras consecuencias. Pues bien, parece que la resaca de este escenario empieza a llegar a las playas vascas. En este comienzo de septiembre hemos conocido dos situaciones que nos ponen sobre aviso ante un empeoramiento de la evolución económica. Por un lado, los datos de desempleo en el pasado agosto han sido peores de lo esperado. En el mes veraniego por excelencia es habitual el crecimiento del paro, pero este año ha sido
Euskadi cuenta con una historia industrial potente y única, que ha experimentado una notable transformación en las últimas décadas, dejando un legado de 9.700 hectáreas de suelos potencialmente contaminados, de los cuales, según datos de Ihobe (Sociedad Pública de Gestión Ambiental del Gobierno Vasco), solo el 25% han vuelto al mercado en condiciones de seguridad tras su rehabilitación. Por eso, la actividad de descontaminación de suelos no es solo una solución viable, sino también una oportunidad estratégica para el País Vasco, que no podemos perder. En este contexto, la colaboración público-privada se presenta como una estrategia clave, al
