El mundo, tal y como lo conocíamos hace cinco años, ha desaparecido. En su lugar ha surgido uno nuevo y extraño. A ciertos efectos y salvando las distancias temporales, es como si a finales de 2019 nos hubiésemos ido a la cama en un mundo y, unos años después, hayamos despertado en uno desconocido. En el invierno de 2020 una pandemia alteró nuestras vidas. Nos obligó a enfrentarnos a algo de cuya posible llegada habíamos sido advertidos pero que, hasta aparecer, preferimos ignorar. El peligro de una pandemia de efectos devastadores se materializó con un protagonista desconocido, el virus SARS Cov2. Además de hacernos conscientes de nuestra v
La pasada edición de la Guía de la Innovación la prologaba apuntando que el contexto internacional comenzaba a complicarse. La presidencia norteamericana de Donald Trump estaba introduciendo cambios importantes en las relaciones comerciales y la globalización. Y desde Europa, los informes de Letta y Draghi advertían de que el viejo continente corría el riesgo de diluirse en un mundo con el eje en el Pacífico. Y en estos doce meses, las cosas no han hecho sino acelerarse. Es cierto que nuestra posición de partida es bastante aceptable, aunque aún lejos de los líderes europeos. La inversión en I+D en 2024 ha alcanzado los 2.114,2 millones de

