Euskadi afronta una década decisiva para su futuro industrial. La creciente competencia global, la incertidumbre geopolítica, las decisiones empresariales que se toman lejos de aquí, los cierres de empresas históricas y la necesidad de reforzar nuestra autonomía productiva obligan a repensar cómo producir, cómo competir y, sobre todo, desde qué modelo hacerlo. En este escenario, la reindustrialización no puede limitarse a recuperar capacidades productivas: debe construir una industria con arraigo y con capacidad de decisión, desde la corresponsabilidad y la cooperación.Las empresas cooperativas industriales son parte esencial de esa respuesta
El año 2025 confirma la capacidad de la empresa vasca para sostener la actividad económica y el empleo en un entorno internacional complejo. Euskadi cierra el ejercicio con un crecimiento del PIB del 2,2%, una cifra superior a la prevista hace un año, aunque menor que el 2’5% de 2024. Este mejor comportamiento respecto al inicialmente previsto se explica, sobre todo, por el empuje del consumo privado y de la inversión, favorecida en parte por los fondos europeos, que han permitido mantener proyectos estratégicos en un momento de elevada incertidumbre.Este crecimiento se ha traducido también en una evolución positiva del empleo. A pesar de las
