Quizás el título suena paradójico pero, a fuerza de repetir el término Industria 4.0, podemos caer en una banalización sobre la profundidad de los cambios que tenemos que poner en marcha. Por ello, sería conveniente una reflexión para evaluar de manera real en qué medida ha calado en nuestro tejido empresarial el concepto, y lo que implica una empresa orientada al dato. En nuestra relación con el mercado, tanto en pyme como en gran empresa detectamos una definición difusa de los objetivos de transformación digital. Es cierto que hay un gran número de actos de presentación de tecnologías e incluso de experiencias concretas de digitalización,
El Puerto de Bilbao cerró 2017 con un crecimiento del tráfico del 7%, lo que supone un incremento de 2,2 millones de toneladas respecto al ejercicio anterior. Se trata, por un lado, del mayor aumento anual en toneladas que experimenta este enclave desde 2006 y, por otra parte, supone un crecimiento acumulado del 18% desde 2013, año en que empezó a vislumbrarse la recuperación tras la crisis económica. Con estos datos- y otros hitos definidos y cumplidos- se han cubierto en un 85% las líneas establecidas en el Plan estratégico 2013-2017 y se ha alcanzado su objetivo principal, que no es otro que incrementar el tráfico consolidando a Bilbao
