Si 2021 fue un año bueno para la construcción en Euskadi –al menos, en lo que a actividad se refiere–, 2022 fue mejor, a tenor de los datos del Eustat, que indican un crecimiento interanual del 11%. Sin embargo, la subida del precio de las materias primas, que ya condicionó en cierta medida el devenir del sector durante el ejercicio precedente, impactó con más fuerza en este y llevó a muchas empresas a desistir de proyectos ya adjudicados, a rehusar a presentarse a licitaciones o a abandonar obras en marcha. Tarea no faltó, pero en algunas ocasiones se llegó a trabajar a pérdidas. En el conjunto de 2022, la actividad en el sector de la const
Conceptos como la digitalización, la sostenibilidad o la inteligencia artificial, tan en boga en nuestra economía, también llegan a las carreteras, que se preparan para la nueva movilidad. Una mayor seguridad y comodidad para el usuario siguen siendo los ejes que se persiguen en todas las intervenciones que se realizan en nuestro territorio que, un año más, han estado marcadas por un enorme esfuerzo inversor al que acompaña esa nueva mirada. Grandes actuaciones en puntos estratégicos como el túnel de Belabieta, en Gipuzkoa, el desdoblamiento entre Armiñón y Berantevilla, en Araba, o la segunda fase de la Supersur, en Bizkaia, marcaron el 20

