“¿Conocemos a quién metemos en casa?"
Gaizka Zulaika, director de la Asociación de la Empresa Familiar de Euskadi, Aefame
- Gaizka Zulaika
- 16-Abril-2026
Gaizka Zulaika, director de la Asociación de la Empresa Familiar de Euskadi, Aefame
Últimamente repito mucho un consejo: comprueba a quien dejas entrar en tu casa. Que, ya se sabe, una cosa es invitar a alguien a tomar un café, y otra entregar las llaves de tu hogar. En los últimos años, los fondos de inversión han ocupado un lugar cada vez más visible en el entramado empresarial. A menudo se habla de ellos con recelo, como si su presencia en el capital de las empresas fuera sinónimo de pérdida de control, de decisiones orientadas únicamente al corto plazo y de desarraigo. Sin embargo, la realidad es más compleja. Los fondos de inversión no son, por definición, ni buenos ni malos. Son una herramienta financiera a veces necesaria que, bien utilizada, puede aportar crecimiento, profesionalización y nuevas oportunidades a las empresas.
En Aefame somos conscientes de que Euskadi ha sido siempre un territorio con una gran tradición empresarial, y más en concreto, en empresas familiares, las cuales representan el 86,1% de las compañías del territorio. Sin embargo, cada una de esas empresas se encuentran en procesos muy diferentes y complejos, con su propia visión e idiosincrasia. Además, el reto en Euskadi pasa precisamente por ese punto, por conseguir afianzar un ecosistema empresarial fuerte, estable y arraigado a la tierra. Por ello, para las compañías contar con un socio financiero puede ser una palanca para afrontar procesos de crecimiento. El verdadero reto, especialmente en la empresa familiar, no está tanto en la figura del fondo en sí, sino en algo mucho más sencillo y a la vez más profundo: saber a quién se invita a entrar en casa.
Cuando una empresa abre su capital, no solo está incorporando recursos económicos. Está sumando una forma de entender el negocio, una cultura empresarial y una manera de tomar decisiones. Y ahí, principalmente, radica la clave: entender las condiciones, los valores y el proyecto que plantea cada fondo de inversión. Cada empresa familiar tiene que saber si necesita capital y elegir bien a su compañero de viaje, porque, además, cada fondo de inversión cuenta con una especialización diferente. Por eso, es fundamental saber bien quién entra en tu empresa y qué pide a cambio. Para entender bien esta cuestión, es importante comprender también las características que suelen tener las empresas familiares. A diferencia de otras estructuras, la empresa familiar suele construirse sobre una visión de largo plazo, donde el objetivo no es únicamente la rentabilidad inmediata, sino la continuidad del proyecto y su transmisión a las siguientes generaciones. Esto suele ir acompañado también de un fuerte arraigo al territorio en el que nace, lo que contribuye a su cohesión social, al empleo estable y al desarrollo del entorno. En ese sentido, Euskadi debe conocer la forma de capitalizarse con mecanismos que permitan su arraigo.
Además, las empresas familiares atraviesan contextos y momentos vitales muy variados y diferentes unas de las otras, como fases de consolidación, relevos generacionales o expansiones internacionales. En muchos de estos momentos clave, contar con un socio financiero puede ser una herramienta útil para reforzar el proyecto que está puesto en marcha o para gestiones específicas en ámbitos en los que la empresa familiar puede tener menos experiencia, aunque es importante saber si la empresa necesita capital y de qué tipo. Sin embargo, es la importancia de estas circunstancias las que elevan la relevancia de encontrar al socio adecuado. Lo que está claro es que no se le puede poner vallas al campo, aunque por supuesto es fundamental conocer bien los pros y los contras. Es decir, hay que conocer bien las condiciones y estrategia de los fondos, porque al final todos buscan rentabilidad. En el mundo existen muchos tipos de fondos. Algunos son extranjeros y otros, locales. Aunque históricamente en Euskadi no hemos contado con una cultura de fondos muy establecida, en los últimos años nos hemos encontrado en un proceso de cambio y creación de un ecosistema inversor. Ejemplo de ello son iniciativas recientes como BasqueFik o Artizarra Fundazioa, entre otras, que están trabajando por que esto sea posible, y que además son mucho más cercanas a las empresas que nos encontramos en nuestro territorio. Por ello, Euskadi necesita más capitales estructurados que permitan arraigar a la empresa familiar y que nos permiten competir con otros fondos internacionales.
Los fondos de inversión han llegado para quedarse. La cuestión no es si los fondos deben formar parte del futuro de nuestras empresas, sino cuáles son los criterios para elegir esos compañeros de viaje. Porque, más si cabe en la empresa familiar, no se trata solo de abrir la puerta, sino de saber muy bien a quién dejamos entrar en nuestra casa.

