El parón de la actividad económica generado por la pandemia obligó a miles de empresas a acudir a líneas de financiación extraordinarias con las que alimentar su tesorería y hacer frente al gasto corriente. Se calcula que más de 5.800 millones de euros han llegado en el último año a pymes y autónomos de la CAV, vía ICO, Elkargi y entidades financieras, Ganada la batalla de la liquidez se abre ahora la de la solvencia. El objetivo primordial desde el momento en que se declaró el estado de alarma como consecuencia de la pandemia fue asegurar la supervivencia de todo el tejido empresarial y, en especial, de todas aquellas pequeñas y medianas c
Asegurarse el funcionamiento a corto plazo, dotándose de la mayor liquidez posible para hacer frente a las necesidades de circulante fue la prioridad de las empresas ante la situación de crisis que se declaró a partir de marzo de 2020. Las entidades bancarias respondieron con rapidez a esa demanda y, además de vehiculizar toda la financiación articulada por el gobierno central y vasco a través de los avales del ICO, Cesce y Elkargi, pusieron en marcha sus propias soluciones en forma de nuevas líneas de circulante, confirming, renting, anticipo de facturas, etc. para garantizar su actividad con normalidad. Así, Kutxabank canalizó más de 475

