La Ley Seca, que imperó en Estados Unidos de 1920 a 1933, no acabó con el consumo de alcohol en el país. De ello se encargaron los ‘moonrakers’ (contrabandistas), que distribuían el ‘moonshine’, nombre dado al whisky destilado ilegalmente. Elaboraban sus whiskies de manera clandestina, escondidos en los bosques, bajo la luz de la luna. Un siglo después y a miles de kilómetros de distancia de Norteamérica, la pequeña destilería alavesa Basque Moonshiners ha logrado en diez años hacerse un hueco en el mercado de las bebidas espirituosas y crecer en ventas hasta el punto de plantearse una ampliación de sus instalaciones, ubicadas en Vitoria-Gast
La caída de producción, pero sobre todo, de ventas, preocupa a la industria vasca de bebidas. Quizás el descenso ha sido más notorio en el segmento del vino, representado en Euskadi por Rioja Alavesa y las tres denominaciones de origen de Txakoli. El sector incluye también la sidra natural Euskal Sagardoa, las cervezas artesanas Basque Beer, licores y destilados, con mayor o menor graduación alcohólica, y el agua mineral, entre otras bebidas.Un total de 101 bodegas y productores de todas estas categorías acudieron al primer Salón de Bebidas de Euskadi Gure Ardoak, diseñado en exclusiva para profesionales del sector. El director de la Fundació

