Imagina un mapa con los grandes polos de innovación mundial. En la mente de muchos, aparecerán Shenzhen, Seúl, Silicon Valley, Tokio o Países Bajos. Grandes referencias mundiales en innovación, que no nacieron grandes. Hubo visión, liderazgo industrial y apoyo público. Además, hizo falta tejer red. Centros tecnológicos, universidades, talento… Todos colaborando. Apostaron por lo nuevo, desde la manufactura, la electrónica y hasta los semiconductores. Después, evolucionaron hacia hardware, software, robótica, IA. En todos ellos, la alta densidad y confianza entre los agentes, así como la proximidad, jugaron un papel clave, porque las ideas sur

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