"El modelo cooperativo, clave para una reindustrialización vasca arraigada, innovadora y sostenible"

Rosa Lavín Ibarra, presidenta de Konfekoop - Confederación de Cooperativas de Euskadi

Rosa Lavín Ibarra, presidenta de Konfekoop - Confederación de Cooperativas de Euskadi.

La reindustrialización de Euskadi no es solo un desafío económico: es un reto de país. Reindustrializar significa fortalecer nuestras capacidades productivas, atraer y seducir talento, innovar en sectores estratégicos y hacerlo de manera sostenible y socialmente responsable. En este propósito compartido, las empresas cooperativas jugamos un papel fundamental. No solo porque representamos el 11% del PIB industrial vasco y generamos más de 21.000 empleos en este sector, además de miles de puestos de trabajo en actividades relacionadas, sino porque encarnamos un modelo de empresa que combina competitividad económica y el compromiso social.
La soberanía industrial estratégica constituye una prioridad en la agenda de las empresas cooperativas. El Plan de Industria Euskadi 2030 aprobado por el Gobierno Vasco, define tres ejes principales —más industria, mejor industria y menos emisiones— y un objetivo claro: apoyar la inversión público-privada para transformar nuestro modelo industrial y sentar las bases para la creación de puestos de trabajo de alta calidad para futuras generaciones. Desde Konfekop compartimos esta apuesta estratégica y reivindicamos el papel del cooperativismo como motor indispensable para alcanzar estas metas.
Apostar por más industria cooperativa es apostar por más arraigo. Porque el cooperativismo es, ante todo, un modelo profundamente vinculado a su entorno, que nace, crece y reinvierte en la sociedad.
Nuestras cooperativas no se deslocalizan: reinvierten sus beneficios en Euskadi y generan empleo estable y de calidad en nuestro territorio. Hoy, el 40% del empleo cooperativo vasco pertenece al sector industrial, y más del 50% de su facturación procede de los mercados internacionales.
Esa combinación de fortaleza local y proyección global es clave para ampliar la base industrial del país, garantizando que, incluso en los procesos de expansión, los centros de decisión permanezcan en Euskadi, reforzando así un desarrollo económico sostenible, competitivo y con raíces.
Mejor industria, porque nuestro modelo empresarial promueve la innovación competitiva compartida. La participación de las personas trabajadoras en la gobernanza de la empresa hace crecer la robustez en las decisiones y el compromiso con la mejora continua. Las cooperativas industriales son, además, pioneras en la creación de consorcios de I+D+i y en la digitalización colaborativa, dos vectores esenciales para reforzar la competitividad de Euskadi. 
Menos emisiones, porque el cooperativismo no entiende el progreso sin sostenibilidad. Las cooperativas industriales vascas están adoptando tecnologías limpias, eficiencia energética y soluciones circulares, pero su compromiso va más allá del medioambiente: las empresas cooperativas, además de ser competitivas, tienen por objetivo dejar un legado, una mejor empresa para el futuro. Trabajamos pensando en el mañana, con el propósito de dejar a las próximas generaciones empresas más sostenibles, justas y comprometidas con Euskadi.
Además, apoyamos decididamente el eje transversal del Plan: la desburocratización. Las cooperativas necesitamos marcos normativos ágiles y adaptados que reconozcan nuestra singularidad. Somos empresas que competimos en los mercados globales con valores locales, que combinamos rentabilidad con democracia económica, que pensamos en el largo plazo y que asumimos la responsabilidad de construir futuro. La viabilidad a veces pasa por la operatividad y dar a cada proyecto lo que necesita en cada momento.
Desde Konfekoop hemos constituido la Mesa Industrial de las Empresas Cooperativas para incidir en ese sentido y para fortalecer la voz del cooperativismo en el diseño de la política industrial vasca, consolidando nuestro papel como agente estratégico en la reindustrialización. 
Porque la soberanía industrial estratégica que defendemos pasa por fortalecer un tejido productivo diversificado, innovador y comprometido con el territorio. Para ello, consideramos esencial que las cooperativas estén presentes en el Consejo Vasco de la Industria, órgano clave para la definición, el seguimiento y desarrollo del Plan. Nuestra aportación puede ser determinante para diseñar políticas más inclusivas, eficaces y orientadas a resultados.
El modelo cooperativo es un activo diferencial para Euskadi, y, hoy, más que nunca, el cooperativismo industrial es esencial para lograr más y mejor industria. Si el Plan de Industria 2030 quiere ser verdaderamente transformador, debe reconocer y fortalecer esta realidad. Porque el futuro de la industria vasca —más verde, más innovadora y más humana— se escribe en clave cooperativa.

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