“Construyendo puentes desde el cooperativismo”

Rosa Lavín, presidenta de Konfekoop, Confederación de Cooperativas de Euskadi

Rosa Lavín, presidenta de Konfekoop, Confederación de Cooperativas de Euskadi.

Desde 1923, cada primer sábado de julio el movimiento cooperativo mundial celebra el Día Internacional de las Cooperativas. Una fecha que, más allá de la conmemoración, pone en valor la capacidad de nuestras empresas para generar cohesión social, crear bienestar compartido y contribuir al desarrollo de comunidades más fuertes, sostenibles y preparadas para afrontar los retos del futuro.

Vivimos tiempos marcados por la incertidumbre, las tensiones geopolíticas, las desigualdades crecientes y una preocupante erosión de la confianza en las organizaciones, las instituciones y los proyectos colectivos. Frente a esta realidad, las cooperativas aportamos algo que hoy resulta más necesario que nunca: la capacidad de tender puentes entre personas, generaciones, instituciones y territorios.

En Euskadi conocemos bien el valor de ese compromiso. Nuestra esencia consiste en unir, sumar capacidades y demostrar que es posible competir a escala global, innovar y crecer sin renunciar a valores como la participación, la equidad, la solidaridad y el compromiso con el entorno. Hoy, las cooperativas industriales vascas constituyen uno de los pilares de nuestro sistema productivo y una de las principales fortalezas de la economía vasca. Más de 450 empresas cooperativas generan cerca de 23.000 empleos directos, superan los 9.000 millones de euros de facturación y representan el 11% del PIB industrial de Euskadi.

El éxito empresarial y el arraigo son dos caras de la misma moneda. Así lo demuestra el informe Campeonas Ocultas Vascas: líderes en nichos internacionales con arraigo local, elaborado por Orkestra, que identifica a las cooperativas como una parte relevante de este selecto grupo de empresas líderes en mercados internacionales altamente especializados. Cerca del 17% de las campeonas ocultas vascas son empresas cooperativas, organizaciones que combinan innovación, competitividad global y arraigo territorial. Empresas que reinvierten en su entorno, generan valor compartido y contribuyen a fortalecer la economía y el bienestar de las comunidades donde desarrollan su actividad.

Pero su aportación va mucho más allá de los indicadores económicos. Allí donde el empleo cooperativo tiene una mayor presencia, encontramos mayor bienestar social, mejores indicadores de rentas medias, menores desigualdades y mayores niveles de cohesión social. 

Desde Konfekoop trabajamos para fortalecer la competitividad de nuestras empresas, impulsar el emprendimiento cooperativo, mejorar la financiación, reforzar la capacitación de las personas y seguir avanzando en ámbitos clave como la fiscalidad o la representación institucional. Los resultados obtenidos por las cooperativas vascas durante el último ejercicio demuestran que contamos con un tejido empresarial sólido, x y preparado para afrontar los desafíos que tenemos por delante. Ahora bien, nuestro gran reto quizá sea otro: trasladar el valor del cooperativismo a las nuevas generaciones. Nuestros principios siguen plenamente vigentes, pero debemos aprender a relatarlos con nuevos códigos y lenguajes. Tenemos la responsabilidad de hacer llegar a la juventud un legado construido durante décadas y dejarles mejores empresas que las que nosotras recibimos. Un reto que pasa por demostrar que el cooperativismo sigue siendo una herramienta moderna para emprender, innovar, generar empleo de calidad y contribuir a una sociedad más justa y sostenible.

Construir puentes también significa conectar pasado y futuro. Significa preservar unos valores que han demostrado su vigencia y, al mismo tiempo, adaptarlos a una realidad cambiante. Significa entender que el bienestar colectivo crea las condiciones para el desarrollo individual y que el progreso de las personas se fortalece cuando avanza el conjunto de la sociedad.

En este Día Internacional de las Cooperativas reivindicamos, una vez más, la fuerza de un modelo socio-empresarial que genera riqueza compartida, arraigo territorial y oportunidades para las personas. Un modelo que demuestra cada día que es posible construir empresas más competitivas y, al mismo tiempo, sociedades más cohesionadas.

Porque allí donde hay cooperación, hay futuro. Y allí donde se tienden puentes, se fortalecen los vínculos que hacen avanzar a nuestras sociedades.

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