Azti evalúa proteínas alternativas de microalgas, brócoli y guisantes
- Estrategia Empresarial
- 09-Enero-2026
La investigación ha incluido el uso de tecnologías ómicas, que ha permitido identificar biomarcadores innovadores. Foto: Azti
La búsqueda de proteínas alternativas es uno de los retos actuales de la industria agroalimentaria. Estudios clínicos y preclínicos han validado la eficacia sobre la salud de estas proteínas en la mejora del metabolismo muscular y la prevención de la sarcopenia, así como su capacidad para modular positivamente la microbiota intestinal.
En este desafío, el centro tecnológico Azti ha coordinado la red de excelencia Optiprot, que ha cerrado dos años de trabajo demostrando el potencial de nuevas fuentes proteicas vegetales, microbianas y procedentes de subproductos para desarrollar alimentos más saludables, sostenibles y competitivos para la industria alimentaria. En la iniciativa, financiada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el CDTI y la Unión Europea, han participado también el instituto tecnológico de alimentación Ainia, Anfaco-Cytma, Eurecat y CNTA.
Entre los logros más destacados de Optiprot se encuentra la optimización de procesos de extracción de proteínas a partir de subproductos agroalimentarios como vainas de guisante, brócoli y residuos pesqueros. También se ha conseguido la mejora de la digestibilidad y funcionalidad de harinas vegetales mediante tecnologías como el tratamiento por microondas (en el caso de harinas vegetales) y la extrusión (aplicada a harinas de altramuz y mezclas de proteína fúngica y de guisante), así como el desarrollo de análogos de yogur, snacks proteicos y barritas de pescado con microalgas con alto valor nutricional. Otro hito ha sido la producción de ingredientes mediante hidrólisis enzimática, fermentación de precisión y extrusión, que permiten formular nuevos alimentos combinando fuentes proteicas alternativas y convencionales, incluyendo análogos de carne, pescado y lácteos.
La red Optiprot ha investigado nuevas fuentes proteicas sostenibles y saludables con resultados de impacto para la industria alimentaria
Economía circular
Además, los estudios de impacto ambiental y de viabilidad económica confirman el potencial de escalado industrial y su contribución a la economía circular, reforzando la seguridad alimentaria europea y generando nuevas cadenas de valor para el sector.
El consorcio también ha analizado el comportamiento del consumidor ante nuevas fuentes proteicas, considerando factores como el estilo de vida y la aceptación de productos alternativos. Las investigaciones han evaluado la tolerancia sensorial y emocional de estos alimentos, promoviendo una transición proteica informada, inclusiva y alineada con los retos sociales y de sostenibilidad actuales. En esta línea, también se ha llevado a cabo un estudio que ha combinado análisis clínicos, ómicos y bioquímicos, realizado con 200 personas de entre 50 y 75 años.

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