La investigación, la carrera académica y el cuidado de la comunidad universitaria, entre los principales hitos del nuevo marco universitario
El consejero de Ciencia, Universidades e Innovación ha abordado las novedades del anteproyecto de Ley de Universidades y del Plan Universitario 2027-2030
- Estrategia Empresarial
- 15-Septiembre-2026
Pérez Iglesias: “Hoy la Universidad del País Vasco es más exigente consigo misma, más cosmopolita y más consciente de la importancia del bienestar colectivo”. Foto: Irekia
El consejero de Ciencia, Universidades e Innovación, Juan Ignacio Pérez Iglesias, ha destacado, durante la apertura del curso académico de la Universidad del País Vasco (EHU), celebrada en la Facultad de Letras del Campus de Álava, que el anteproyecto de Ley de Universidades y el Plan Universitario 2027-2030 marcarán “el rumbo que tome la universidad en los años venideros”. En este contexto, ha señalado como ámbitos claves la investigación, con especial atención a su dimensión internacional; la carrera académica del profesorado; y el bienestar psicológico de la comunidad universitaria.
Está previsto que el anteproyecto de Ley de Universidades se eleve al Parlamento en los próximos meses, mientras que el Plan Universitario verá la luz a comienzos del próximo año. En este último se acordarán los objetivos a alcanzar en los cinco ejes estratégicos definidos, así como la cuantía y los mecanismos de financiación previstos para ello.
En ese sentido, se ha referido a uno de los ejes, el de la internacionalización, y ha subrayado la importancia de que las 'buenas universidades' deben medirse en el contexto internacional, en comparación con las mejores, pero sin perder de vista a la comunidad a la que sirven, sus necesidades y sus aspiraciones. “Estas dos perspectivas no deben oscurecerse ni opacarse la una a la otra”, ha afirmado.
Investigación y carrera académica
La investigación ha ocupado un lugar central en la intervención del consejero, quien ha destacado que es esencial para una sociedad avanzada, tanto por su contribución al conocimiento universal como por ser fuente de riqueza y bienestar.
Asimismo, ha señalado que la investigación cualifica al profesorado universitario, contribuye a identificar las fortalezas y debilidades de las disciplinas y proporciona la mirada crítica que debe transmitirse al estudiantado.
Por ello, ha explicado, que tanto el anteproyecto de ley como el Plan Universitario inciden especialmente en la investigación de vanguardia y en el contraste con los mejores. “La investigación y la internacionalización están íntimamente unidas”, ha señalado, defendiendo la necesidad de aprender a investigar “con los mejores, allí donde estos se encuentren”.
Esta concepción de la investigación tiene también su reflejo en la carrera académica que se propone. Pérez Iglesias ha explicado que se plantean fases destinadas a investigación y formación con el objetivo de que la incorporación a ambas prácticas se produzca “de forma casi simultánea, gradual y en las mejores condiciones posibles”.
Cuidado de la comunidad e igualdad de oportunidades
Junto a la investigación y la carrera académica, el cuidado de la comunidad universitaria constituye otro de los elementos destacados del nuevo marco. El consejero ha advertido de que la buena investigación y la docencia de calidad no pueden desligarse de las condiciones en las que trabajan quienes las desarrollan, especialmente quienes dan sus primeros pasos.
“La universidad está obligada a velar por el bienestar de su propia comunidad, porque sí, por humanidad”, ha afirmado. A su juicio, debe hacerlo también para propiciar las mejores condiciones posibles para el desempeño de sus funciones.
En este sentido, ha explicado que el Departamento de Ciencia, Universidades e Innovación ha creado una dirección con este propósito y que tanto el anteproyecto de ley como el Plan Universitario incluyen la atención y el cuidado entre sus preceptos y líneas estratégicas.
El consejero ha abordado asimismo la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en la carrera académica. “Hay que acabar con la tijera. Y eso exige actuar”, ha señalado, en referencia a las dificultades que encuentran las mujeres en su acceso, permanencia y progreso en la Academia. El anteproyecto de ley incorpora medidas dirigidas a facilitar ese recorrido.
También ha vinculado el bienestar con la existencia de expectativas razonables de progreso en la carrera académica. “Donde hay precariedad o donde no hay expectativas razonables de progreso en la carrera académica, tampoco hay bienestar”, ha afirmado. Por ello, ha defendido una carrera que, sin excluir vías alternativas, proporcione expectativas de progreso y estabilidad.
Entre los elementos del Plan Universitario ha destacado también el eje “universidad, empresa, sociedad”, orientado a reforzar la transferencia de conocimiento y a responder a las necesidades de la sociedad, así como la formación a lo largo de la vida.
El quinto eje estratégico se centra en la adaptación de las actividades universitarias a la inteligencia artificial, con especial atención a sus efectos sobre la investigación y sobre las prácticas docente y discente. El consejero ha señalado que la universidad debe estar “lo mejor pertrechada posible desde el punto de vista tecnológico, ético e intelectual” para afrontar este reto.
Más de 12.000 euros por estudiante en 2026
En relación con la financiación, el consejero ha señalado que el anteproyecto de ley establece como objetivo la equiparación progresiva de la dotación a la universidad con la media de los países de la Unión Europea, tomando como referencia la inversión por estudiante y el producto bruto per cápita.
Ha destacado que, durante los dos primeros ejercicios del actual Departamento de Ciencia, Universidades e Innovación, la aportación total a la universidad pública ha aumentado en más de un 10% acumulado. En el caso de la aportación ordinaria, destinada a garantizar la suficiencia presupuestaria, el incremento supera el 12%.
Pérez Iglesias ha expresado su confianza en que el presupuesto de 2027 permita completar el trienio con “la mayor subida sostenida en la financiación destinada al funcionamiento de la universidad pública del último cuarto de siglo”.
En cuanto a la financiación canalizada directamente a la Universidad del País Vasco, ha señalado que en 2026 se han destinado más de 12.000 euros por estudiante. A su juicio, si la trayectoria de los próximos años no se desvía en exceso de la anterior, el objetivo de equiparación con la media europea formulado en el anteproyecto de ley resulta alcanzable.
El consejero ha cerrado su intervención recordando que, hace dieciocho años, cuando se despidió de la comunidad universitaria como rector en ese mismo foro, expresó su preocupación por tres riesgos: “autocomplacencia, localismo y cainismo”. Hoy, ha señalado, que la EHU es una universidad mejor que entonces, algo que, a su juicio, avalan los datos. “Hoy la Universidad del País Vasco es más exigente consigo misma, más cosmopolita y más consciente de la importancia del bienestar colectivo”, ha afirmado.
Y ha concluido con una llamada a mantener la vigilancia sin perder la perspectiva de lo conseguido: “Estemos atentos, sí, pero con el optimismo que nos da el haber sido capaces de contener a esos demonios”.

