La inteligencia artificial (IA) se basa en sensores y procesadores cuyo funcionamiento y arquitectura apenas han variado en décadas, adoptando un enfoque de fuerza bruta: adquirir y procesar grandes volúmenes de datos. Este planteamiento implica un elevado consumo de energía y tiempo de procesamiento, generando información útil limitada. Por el contrario, los sensores y procesadores neuromórficos imitan la eficiencia de los sistemas de percepción biológicos (principalmente visión, y, en menor medida, oído, tacto, olfato y gusto) para adquirir y procesar solo datos relevantes, reduciendo significativamente el consumo energético y el tiempo de
El centro tecnológico Tekniker, con más de 20 años de experiencia en el diseño y desarrollo de sistemas de información inteligentes para el soporte de procesos industriales, ha trabajado durante los últimos dos años en el desarrollo de nuevas tecnologías cuánticas para acelerar el entrenamiento de los modelos de IA y, en consecuencia, mejorar la eficiencia y precisión de estos sistemas.“El desarrollo de la IA cuántica podría resolver problemas reales que hasta ahora han sido computacionalmente intratables en ordenadores clásicos por su complejidad”, destacan Eider Garate y Meritxell Gómez, investigadoras de Tekniker.
