Hace 15 días, en este espacio apuntábamos que, además del terrible coste humanitario de la guerra en Ucrania, iba a haber unos daños económicos “que aún estamos lejos de vislumbrar’. Ahora ya empezamos a ser conscientes de las graves consecuencias que está teniendo la invasión rusa. A la falta de suministros, altos costes de la energía y parón del consumo, se suma un peligro cada vez más real que se llama estanflación. Es decir, un estancamiento económico con una fuerte inflación. Con unas materias primas y energía disparadas, las empresas van a tener que repercutir el aumento de costes en el cliente y eso va a reducir el consumo y las invers
Editorial Nº 642
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