La industria del metal de Bizkaia tiende a estabilizarse tras un periodo de debilidad y encara 2026 con cautela
La actividad mejora ligeramente tras el peor dato en cuatro años, aunque sigue por debajo de los niveles habituales
- Estrategia Empresarial
- 27-Enero-2026
Foto: FVEM
La presidenta de la Federación Vizcaína de Empresas del Metal (FVEM), Begoña San Miguel, ha presentado el Informe de Coyuntura de la Industria del Metal de Bizkaia correspondiente al cierre de 2025 y a las previsiones para el primer semestre de 2026. El estudio refleja un escenario todavía complejo para el sector, aunque con signos de estabilización tras un periodo prolongado de debilidad. “El ejercicio 2025 ha permitido frenar la tendencia de caída registrada en 2024, aunque aún estamos lejos de una recuperación sólida”, ha señalado San Miguel.
Este informe, elaborado en base a las respuestas de 216 empresas del metal de Bizkaia y que representan a más de 19.000 personas trabajadoras, apunta hacia una recuperación de la actividad “gradual pero insuficiente”. Los datos muestran una evolución desigual de la actividad: un 30% de las empresas no cumplió sus objetivos, mientras que cerca del 20% logró superarlos, lo que evidencia que la crisis aún condiciona a una parte relevante del tejido industrial.
Las previsiones para el arranque de 2026 apuntan a un optimismo moderado. El 68% de las empresas espera situar su nivel de actividad por encima del 75%, lo que sitúa el indicador FVEM de actividad esperada en el 78,7%, recuperando niveles de comienzos de 2024. No obstante, preocupa el 16% de empresas que seguirá operando por debajo del 50% de actividad, una situación que compromete su viabilidad a medio plazo.
En cuanto a los mercados, el informe constata una leve mejoría respecto a los momentos más débiles de la serie histórica, aunque el escenario continúa siendo frágil. Más de una cuarta parte de las empresas declara operar en mercados en recesión, en línea con la situación de economías clave como Alemania y Francia. Las carteras de pedidos se mantienen en niveles considerados normales, pero con signos de debilidad.
En cuanto a la facturación, 2025 ha supuesto un crecimiento del 1,84% respecto al ejercicio anterior. Para 2026, los indicadores apuntan a una mayor estabilidad, un 44% de las empresas proyecta mantener sus cifras, y un 32% prevé aumentarlas: “un dato que nos permite albergar cierta esperanza, siempre desde la prudencia de la situación de los mercados” según Begoña San Miguel.
La vocación internacional vuelve a confirmarse como uno de los principales factores de resiliencia del sector. Cerca del 60% de las empresas son exportadoras y el peso de los mercados exteriores supera el 45% de la facturación total, el nivel más alto registrado desde 2023.
En cuanto a los márgenes de explotación, han vuelto a retroceder, principalmente por el incremento de los costes laborales y fiscales.
En el ámbito de los resultados empresariales, el 82% de las empresas cerró el ejercicio con beneficios, y las previsiones para 2026 apuntan a una mejora progresiva de los resultados. Por el contrario, alrededor del 10% de las empresas terminó con resultado negativo.
En materia de inversión, más de la mitad de las empresas ha mantenido sus niveles, y un tercio los ha incrementado. Destaca la apuesta sostenida por la I+D+i, con expectativas positivas de cara a 2026, como elemento clave para reforzar la competitividad del sector.
El empleo vuelve a ser el principal dato positivo del informe. La industria del metal de Bizkaia cerró 2025 con 55.961 personas afiliadas, el mejor registro de la última década, tras crear 1.138 nuevos puestos de trabajo. De cara a 2026, el 31% de las empresas prevé aumentar su plantilla, lo que permitiría un crecimiento neto estimado de entre 800 y 1.000 personas trabajadoras.
No obstante, el informe constata la creciente dificultad para encontrar perfiles cualificados: el 46,5% de las empresas ha dejado de contratar por no encontrar candidaturas adecuadas, un factor que supone un riesgo para la competitividad futura del sector.
“Los datos dibujan un sector que resiste y se estabiliza tras un largo periodo de debilidad, pero que necesita seguir apostando por la inversión, el talento y la productividad para consolidar esta tendencia”, ha concluido San Miguel, subrayando la importancia de la colaboración público- privada y de un entorno normativo y fiscal que acompañe a las empresas, especialmente a las pymes, como eslabón más vulnerable de la cadena de valor industrial.

