La Escuela de Ingeniería de Bilbao construirá robots para acompañar a niños y niñas que padecen cáncer

Estudiantes de grado y máster construirán réplicas del robot R2-KT para acompañar emocionalmente a menores hospitalizados en el Hospital Universitario de Basurto

Charles Pinto, director de la Escuela de Ingeniería de Bilbao; Itziar Cabanes, catedrática y profesora de Robótica del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la EHU; y Andoni Serrano, presidente de la Fundación The Pink Force. Foto: Mitxi

La Escuela de Ingeniería de Bilbao (EHU) y la Fundación The Pink Force han presentado públicamente el proyecto ‘The Pink Force Factory’, en el marco del Congreso RBVM 2026 que se ha celebrado del 10 al 12 de junio. Es una iniciativa educativa y solidaria que promueve la construcción de réplicas del robot R2-KT por parte de centros educativos y universitarios para destinarlas al acompañamiento emocional de menores hospitalizados. Combina innovación tecnológica, formación universitaria y compromiso social. 

La idea surgió durante un concurso sobre robots de un evento científico, donde coincidieron la catedrática y profesora de Robótica del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la EHU, Itziar Cabanes, y el presidente de la Fundación, Andoni Serrano. Le propusieron esta iniciativa al director de la Escuela Charles Pinto. Y, finalmente, el acuerdo se firmó hace 10 días. La Escuela de Ingeniería de Bilbao, una vez terminados los robots, los cederá al Hospital Universitario de Basurto. 

Estudiantes de grado y máster de la Escuela de Ingeniería de Bilbao construirán réplicas del robot R2-KT incorporando tecnología avanzada para que estos robots realicen mejor ese acompañamiento emocional a niños y niñas durante su estancia hospitalaria. Hoy en día hay dos formatos:
     • Robots de tamaño reducido, destinados a asociaciones de familias de niños con cáncer o a menores que afrontan la enfermedad, siempre acompañados por la Fundación.
     • Robots a tamaño real, que serán utilizados exclusivamente en actividades de acompañamiento hospitalario desarrolladas por la Fundación The Pink Force. Mide metro y medio y pesa 70 kilos.

Los y las alumnas de la Escuela de Ingeniería desarrollarán un tamaño intermedio. Y el objetivo va a ser crear robots con más “vida” mediante pantallas, chatbot o inteligencia artificial, que sean capaces de interactuar de manera autónoma, ya que el prototipo se maneja mediante un mando. 

El presidente de la Fundación The Pink Force, Andoni Serrano, ha presentado el origen y desarrollo de esta iniciativa solidaria junto a un prototipo a escala 1 del robot. Empezaron en el 2025 a trabajar con universidades y escuelas, con el objetivo de conseguir esa autonomía en los robots.

La Escuela de Ingeniería de Bilbao colabora en distintos proyectos con Osakidetza, y en concreto con el Hospital Universitario de Basurto, con quien pretende compartir esta experiencia. 

La historia que inspiró R2-KT

El proyecto R2-KT surgió por el cáncer infantil de Katie, la hija del fundador de la Legión 501, quien falleció por un tumor cerebral inoperable. Como homenaje, su padre construyó un robot idéntico a R2-D2, pero rosa, el color favorito de la niña, al que llamó R2-KT. Tras la muerte de Katy, la familia usó el robot para visitar hospitales y llevar esperanza a otros niños. 
El presidente de la Fundación, Andoni Serrano, contactó con la familia y creó una nueva unidad de R2-KT, integrando cámaras, proyectores y música para hacer las visitas más mágicas. Fundó The Pink Force Factory, la iniciativa educativa y solidaria mencionada anteriormente, cuyo objetivo es involucrar a centros educativos en la construcción de réplicas del robot R2-KT.
La condición clave es que los robots construidos se utilicen para acompañar a niños hospitalizados, llevando ilusión y apoyo emocional. Cada robot creado representa la unión entre tecnología y solidaridad, prolongando el legado de R2-KT y su misión de llevar esperanza a los niños. 

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