“El Reglamento de Envases y lo que de verdad protege a la industria vasca”
Arantza Madariaga, directora de Elika, Fundación Vasca para la Seguridad Agroalimentaria
- Arantza Madariaga
- 04-Septiembre-2026
Arantza Madariaga, directora de Elika, Fundación Vasca para la Seguridad Agroalimentaria.
Desde el pasado 12 de agosto, el Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR) es de aplicación directa en toda la Unión Europea. Ninguna empresa que fabrique, envase o comercialice en el mercado comunitario puede ya mirar hacia otro lado: la norma sustituye a la directiva vigente desde 1994 y aborda, por primera vez, todo el ciclo de vida del envase, desde su diseño hasta su reciclado.
Llevo meses siguiendo de cerca, desde Ontzi, comunidad de innovación en envase alimentario que impulsamos Elika y Basque Food Cluster, cómo aterriza este cambio en la industria vasca. El diagnóstico que hemos realizado con 35 empresas del sector agroalimentario ofrece una fotografía que conviene mirar sin rodeos: más del 90% se encuentra todavía en una fase inicial de adaptación al nuevo marco. Apenas un 9% se considera preparado. Detrás de esta cifra no hay negligencia, sino una asignatura pendiente. El 51% de las empresas declara tener un conocimiento bajo del reglamento y solo el 11% tiene identificados con claridad los hitos que le corresponden. Esa falta de certeza se traslada después a la gestión diaria: el 57% no ha evaluado todavía la reciclabilidad de sus envases, el 71% no aplica criterios documentados para reducir peso o volumen y solo el 34% cuenta con la documentación técnica que exige el PPWR.
El contenido reciclado es, a mi juicio, el frente más delicado. Más de la mitad de las empresas ya utiliza envases sujetos a objetivos de material reciclado, pero un 63% no sabe si podrá alcanzarlos en 2030. No creo que sea un problema de compromiso, sino de un mercado que aún no ofrece suficiente plástico reciclado apto para contacto alimentario, a coste razonable y con trazabilidad. Ninguna empresa puede resolverlo sola: es un problema de cadena de suministro, y ahí el sector debe hablar con una sola voz.
Conviene, eso sí, situar cada obligación en su calendario, porque el reglamento no exige todo de golpe. La restricción de sustancias PFAS y la identificación del fabricante en el envase ya son exigibles desde agosto. La reciclabilidad mínima del 70% no se exigirá hasta 2030, y el nuevo etiquetado armonizado, hasta 2028. Ese margen es la mejor noticia de esta norma: da tiempo a planificar, siempre que empiece ahora y no en 2029.
En Onzti trabajamos precisamente para acortar esa distancia entre la norma y la empresa. Hemos desarrollado, junto a Bilibin, una herramienta de autodiagnóstico que permite evaluar la reciclabilidad de un envase sin ensayos de laboratorio, y organizamos sesiones, como el webinar con Ecoembes, para traducir el articulado europeo al lenguaje de la línea de producción.
La industria alimentaria vasca representa cerca del 10% del PIB de Euskadi y da empleo a una de cada cuatro personas del territorio. Un peso así no admite que la adaptación al PPWR se resuelva empresa por empresa. Nos jugamos algo colectivo: compartir criterios, anticipar rediseños y trasladar a Bruselas y Madrid las particularidades de un sector donde el envase, además de sostenible, protege el alimento y evita el desperdicio.
El plazo para las primeras obligaciones ya se ha cumplido; el que queda para las siguientes, 2028, 2030, decidirá si afrontamos esta transición desde la anticipación o desde la urgencia. Un envase existe para proteger lo que hay dentro. El reglamento nos pide, en el fondo, lo mismo que le pedimos siempre a un buen envase: que aguante el viaje. La industria vasca lleva generaciones demostrando que sabe hacerlo.
Ontzi nació en 2023 para ayudar a nuestras empresas en esta transformación que nos obliga a conseguir que nuestros envases sean más sostenibles, competitivos y que alarguen la vida de los alimentos, garantizando siempre la seguridad alimentaria. Y seguimos a disposición de todas ellas.
