“BRTA: tecnología para transformar la industria”

Rikardo Bueno, director general de Basque Research & Technology Alliance (BRTA) 

Rikardo Bueno, director general de Basque Research & Technology Alliance (BRTA) 

Euskadi ha demostrado en la últimas décadas que sabe construir capacidades tecnológicas sólidas. La reordenación de la Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación (RVCTI) y la consolidación de BRTA como alianza de Centros Tecnológicos y Centros de Investigación Cooperativa (CIC) han permitido reforzar masa crítica, excelencia y, sobre todo, una capacidad diferencial: la transferencia a la industria. Hoy, cerca de la mitad de la actividad de los centros de la alianza se dedica a transferencia, muy por encima de la media europea de centros similares.
Pero el contexto ha cambiado. La transición energética, la digitalización, la competencia tecnológica global y la sostenibilidad obligan a dar un paso más: orientar esa capacidad científico-tecnológica hacia un objetivo superior y compartido, transformar la industria vasca y reforzar nuestra soberanía tecnológica. 
En este sentido, el Plan de Industria - Euskadi 2030, impulsado por el Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno Vasco, marca un nuevo ciclo. Sitúa la industria en el centro y articula los esfuerzos en torno a tres grandes ejes: Más Industria, Mejor Industria y Menos Emisiones. La tecnología pasa a ser una palanca directa para renovar el tejido productivo, generar empleo de calidad y asegurar autonomía tecnológica. 
Desde BRTA hemos tomado este Plan como referente principal para nuestra nueva hoja de ruta. Nuestra contribución quiere incidir con impacto directo en dos prioridades estratégicas: aumentar el nivel tecnológico innovador de las empresas y completar las cadenas de valor en los sectores estratégicos, incluyendo el desarrollo de start-ups. 
Además, este enfoque se ha construido en coherencia con otros marcos estratégicos: la reformulación del Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación (PCTI) 2030, los Faros de Innovación y el Plan Estratégico de Gastronomía y Alimentación (PEGA) 2030. Esta visión compartida nos ayuda a alinear capacidades científico-tecnológicas y las especializaciones sectoriales con las necesidades reales de la industria, priorizar mejor, evitar duplicidades y acelerar el paso de capacidad tecnológica a impacto.
Y lo haremos desde una investigación aplicada con vocación de mercado y de industria, construida sobre la confianza que las empresas vascas depositan en los centros de la alianza.
Ahora bien, para responder a necesidades cada vez más complejas hace falta más coordinación y colaboración multicentro cuando las empresas lo demandan, de forma voluntaria y acordada entre los propios centros. Por eso, la hoja de ruta incorpora un elemento transformador: alianzas estratégicas sectoriales para sectores prioritarios. Estas alianzas buscan dos cosas: una oferta sectorial clara que concentre capacidades, casos de uso e infraestructuras de varios centros y la haga visible y accesible, y unos acuerdos entre centros que ordenen cómo definimos y ejecutamos, de forma coordinada, proyectos de transferencia con las empresas. 
Este despliegue se concreta en acciones como la visibilización de capacidades e infraestructuras científicas y tecnológicas por sectores y el fomento de proyectos de transferencia de impacto, identificando complementariedades y promoviendo soluciones conjuntas con mayor eficiencia. 
Adicionalmente, vamos a reforzar el papel de los centros como motor tecnológico del país al servicio de la política industrial, especialmente en la ejecución de Proyectos Transformadores. Su aportación debe medirse por su capacidad para elevar la competitividad de los sectores, impulsar desarrollos tecnológicos de alto impacto, completar cadenas de valor y transferir talento. 
Para todo ello, vamos a reorientar la actividad de los centros tecnológicos mediante un nuevo cuadro de mando que evalúa a los centros e impacta en su financiación basal en función del cumplimiento de sus metas en cuatro ejes: impacto en la industria vasca, que es donde más aumenta el nivel de exigencia, liderazgo tecnológico, especialización sectorial y tecnológica, y posicionamiento internacional. 
En definitiva, BRTA se moviliza para convertir tecnología en competitividad, valor industrial y futuro.

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