Nunca hemos tenido tanto acceso a cursos, plataformas, vídeos y contenidos. Sin embargo, disponer de más formación no significa aprender mejor. Y mucho menos transformar la manera de trabajar. Durante años hemos entendido la formación continua como una suma de cursos: se detecta una necesidad, se contrata un programa, se imparte y se evalúa la satisfacción. ¿El problema? Que una persona puede terminar satisfecha y volver al día siguiente a hacer exactamente lo mismo. La cuestión no es cuánta formación ofrecemos, sino qué cambia después de ella. La evidencia sobre aprendizaje resulta bastante clara. Escuchar explicaciones, releer materiales
