El término “nicho” viene del latín nidus (nido): un lugar seguro desde donde hacer incursiones hacia fuera. No se refiere a un bastión en el que uno se encierra, sino a algo elástico, que se puede ensanchar, estirar o incluso aunar con otros nichos. Muchas de las empresas industriales en el País Vasco están hechas para operar en nichos. Por cultura: enfoque en productos de calidad superior, con robustez por encima de la media y aptos para funcionar en circunstancias adversas. Por estructura: tamaño pequeño o mediano, con una parte significativa de la plantilla trabajando en ingeniería, I+D y optimización de procesos. Esto convierte al nicho
“Los vascos son valientes, no tienen miedo a nada” dijo Johan Cruijff sobre su etapa como entrenador del FC Barcelona durante la cual contrató a múltiples jugadores de Euskadi. Interesantemente, ese rasgo que vio en los jugadores vascos es una característica que traspasa las fronteras del futbol profesional. También lo vemos en el mundo de la alta competición empresarial. Por ejemplo, en mercados internacionales donde empresas vascas de tamaño mediano compiten con empresas extranjeras grandes de primer rango. En este sentido, en Orkestra analizamos desde hace varios años los comportamientos y prestaciones de los líderes en nichos de mercado

