La tecnología médica reduce complicaciones, estancias hospitalarias y consumo de recursos
- Estrategia Empresarial
- 30-Marzo-2026
Javier del Río, director de Cardiología Intervencionista, Intervencionismo y Neurovascular. Foto: Cardiva
Con motivo del Día Mundial de la Salud, que se celebra el próximo 7 de abril, la compañía Cardiva pone el foco en uno de los grandes retos del sistema sanitario actual: integrar de forma efectiva la innovación tecnológica existente para mejorar los resultados en salud y garantizar la sostenibilidad.
Según explica Javier del Río, director de Cardiología Intervencionista, Intervencionismo y Neurovascular, actualmente hay un “gap claro” entre el avance de la tecnología médica y su implementación real en hospitales. “Hoy disponemos de soluciones que permiten intervenir antes, con mayor precisión y con menos riesgo. Sin embargo, su adopción no es homogénea y depende en gran medida de factores organizativos y estructurales”, señala.
Así, desde la compañía subrayan que el verdadero reto no es únicamente tecnológico, sino estructural. La falta de agilidad en los procesos de evaluación, compra e implementación limita el impacto de herramientas que ya han demostrado mejorar la práctica clínica. “Cuando integras bien la tecnología, reduces complicaciones, acortas estancias hospitalarias y optimizas recursos. No es un gasto, es una inversión en eficiencia clínica y sostenibilidad”, destaca Del Río.
Impacto inmediato en vidas y transformación
El papel de los dispositivos médicos es, según el directivo, determinante tanto en la supervivencia como en la calidad de vida de las personas. En áreas como la cardiología o el tratamiento del ictus, tecnologías como los stents, los sistemas de trombectomía o las soluciones avanzadas de imagen permiten actuar en cuestión de minutos, cambiando radicalmente el pronóstico.
Además, la evolución hacia técnicas menos invasivas, como la ablación percutánea de tumores o los adelantos en acceso vascular, “no solo salva vidas, también reduce secuelas, acelera la recuperación y facilita que el paciente vuelva antes a su vida normal”.
Cardiva advierte de que la tecnología, aplicada de forma aislada, pierde gran parte de su potencial transformador. “Si se introduce como un parche, solo alivia el problema. Pero cuando se integra con organización y formación, transforma el sistema: reduce ingresos evitables, reintervenciones y la presión asistencial”, sostiene Del Río.
En un contexto marcado por el envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades crónicas, la compañía insiste en que la tecnología no es opcional, sino esencial para mantener la calidad de la asistencia.
Fuerza invisible y talento de la industria española
A pesar de su impacto, los dispositivos médicos siguen siendo menos reconocidos que los tratamientos farmacológicos. “Un medicamento es visible para las personas, pero un dispositivo actúa incluso sin que el paciente sea consciente. Sin embargo, son fundamentales: en muchos casos hacen posible el tratamiento”, afirma el especialista. No obstante, desde Cardiva apuntan a un cambio de tendencia hacia un mayor reconocimiento, impulsado por un enfoque centrado en resultados en salud.
En este sentido, la pandemia evidenció la necesidad de reforzar la autonomía europea, abriendo una oportunidad para la industria española. “Nuestro país cuenta con talento científico y empresas con un profundo conocimiento del sistema sanitario. Podemos y debemos jugar un papel protagonista”, asegura Del Río.
Cardiva apuesta por un modelo que conecta la innovación con la realidad hospitalaria: “La independencia sanitaria no implica cerrarse, sino ser capaces de responder con agilidad, garantizar el suministro y aportar soluciones adaptadas al día a día clínico”.
