BRTA convierte la transición energética en oportunidad industrial

{ Agrupación Más de 600 investigadores, de 11 centros, dedicados al sector, que trabajan en red, en las infraestructuras singulares que permiten ensayar, validar y demostrar la tecnología antes de llevarla a la industria

Imagen de una hipotética planta de hidrógeno.

La alianza BRTA reúne a 17 centros tecnológicos y de investigación, que emplean a 4.600 profesionales y supone un presupuesto de 404 millones de euros, además de cerca del 20% de toda la industria vasca. Su misión es transferir conocimiento para impulsar un tejido empresarial más innovador y competitivo.

El sector energético emplea a unas 26.000 personas y representa cerca del 9% del PIB industrial; y su proyección es global, ya que las empresas energéticas vascas facturan casi 55.000 millones de euros y generan cerca de 91.000 empleos en su actividad en todo el mundo. Por eso la transición energética es, además de un reto ambiental, una oportunidad industrial de país. Y es ahí donde la tecnología de los centros de BRTA resulta decisiva.

Esa capacidad se concreta en más de 600 investigadores dedicados a la energía, repartidos en 11 centros de BRTA. El grueso del esfuerzo se centra en la electrificación del sistema energético —redes inteligentes, baterías y almacenamiento, eficiencia y la hibridación de renovables—, “el ámbito donde hoy se juega buena parte de la descarbonización”, según apuntan. A ello se suma la generación renovable, con trabajo en solar fotovoltaica, eólica onshore y offshore, y termosolar; y una apuesta firme por el hidrógeno verde, desde su producción y almacenamiento hasta las pilas de combustible y la adaptación de los procesos industriales que lo necesitarán. Tres frentes que cubren las claves de la transición energética: generar energía limpia, electrificar el sistema y descarbonizar los usos industriales más difíciles mediante nuevos vectores como el hidrógeno verde.

Infraestructuras  Toda esa investigación necesita instalaciones donde ensayar, validar y demostrar la tecnología antes de llevarla a la industria. BRTA cuenta con infraestructuras singulares que cubren las principales líneas energéticas: laboratorios y plantas para baterías y almacenamiento, instalaciones para hidrógeno verde, equipamiento para el desarrollo de combustibles renovables, bancos de ensayo para generación y eólica offshore, plataformas para redes eléctricas y entornos para eficiencia y energía térmica. Estas infraestructuras tecnológicas permiten reducir riesgos, acortar los tiempos de desarrollo y facilitan a las empresas dar el salto desde el prototipo hasta la solución industrial. Una capacidad de experimentación que sitúa a Euskadi en una posición competitiva para liderar proyectos de gran alcance.
La fortaleza de BRTA no está en cada centro por separado, sino en su capacidad de trabajar como red. La energía es un reto demasiado complejo para abordarlo en solitario: exige sumar capacidades de I+D en generación, almacenamiento, redes, hidrógeno, digitalización y eficiencia, y conectarlas con las necesidades reales de la industria. Esa es la propuesta de valor de BRTA. En un momento en el que Euskadi quiere posicionarse entre los territorios industriales que lideren la transición energética en Europa, la tecnología de los centros de BRTA es la palanca que convierte ese reto en ventaja industrial.

Más noticias de Actividad empresarial / Enpresa jarduera