Aunque las cifras globales no fueron malas en 2025, la máquina-herramienta vasca no puede presumir de un año redondo, ya que no está lloviendo a gusto de todos. La crisis de la automoción impacta directamente en el subsector de la deformación, que hace solo un par de años presumía de cifras récord, mientras que el arranque bordea los 1.000 millones de facturación. El nuevo tablero geopolítico, con EE.UU. convertido en una clara oportunidad, China amenazando y la nueva ventana que se abre en India y Mercosur, obliga al sector, como siempre lo ha hecho, a reinventarse una vez más, siempre apostando por la innovación y la tecnología como señas d

