Álava es industria. Es una realidad que explica buena parte de nuestra historia reciente, de nuestro empleo y también de nuestra capacidad para competir. Pero precisamente porque tenemos una base industrial fuerte, sabemos que no podemos darla por hecha. La industria cambia. Cambian las tecnologías, los mercados, las cadenas de suministro, las necesidades de las empresas y también los perfiles profesionales que demanda nuestro tejido productivo. Y Álava tiene que cambiar con ella. No para dejar atrás lo que somos, sino para conseguir seguir siendo dentro de diez o veinte años lo que somos hoy: un territorio industrial, competitivo y con oport
En un contexto internacional marcado por la inestabilidad geopolítica, la amenaza arancelaria y la competencia global, Álava ha demostrado que es posible avanzar con firmeza, visión y ambición. Nuestra economía no solo resiste, sino que crece, avanza y se transforma. Y lo hace desde dos pilares estratégicos: la apertura al mundo y la diversificación inteligente. La industria alavesa sigue siendo el motor de Euskadi. En el primer semestre de 2025, nuestras exportaciones crecieron un 8,2%, representando el 31,5% del total vasco. Este liderazgo se sostiene en empresas innovadoras, generadoras de empleo de calidad y con vocación internacional. F

