El hidrógeno verde (H2V) se ha consolidado como un pilar estratégico de la transición energética y la descarbonización industrial. Ya no representa una promesa lejana, sino una oportunidad tangible para transformar sectores difíciles de electrificar y, al mismo tiempo, generar valor económico y social de manera sostenible. Aprovechar todo su potencial exige superar desafíos técnicos, económicos y de gobernanza que determinarán el ritmo de su despliegue. La electrificación es el gran motor de la transición energética. Sin embargo, sus límites técnicos y económicos convierten al H2V en una alternativa especialmente atractiva. Sectores como la
