La I+D y la innovación dan un nuevo empuje a la descarbonización

Iberdrola realiza una apuesta decidida por la hibridación de proyectos renovables con almacenamiento.

Nuevas redes eléctricas inteligentes, que integran con seguridad las energías renovables, los avances en hibridación, el despliegue del hidrógeno verde, las nuevas baterías, el desarrollo de la economía circular, los nuevos composites, los mejores tratamientos de residuos… todo ello hace que el objetivo de la descarbonización de la economía esté cada vez más cerca. Con un sector empresarial altamente comprometido con el desarrollo tecnológico.

La transición energético-climática en la que está sumida Europa y, por ende, Euskadi, germinó hace ya tiempo en la Ley de Transición Energética y Cambio Climático, que se alinea con el espíritu del Green Deal europeo en la búsqueda de la competitividad y la innovación vinculada al desarrollo sostenible. Para ello, la normativa aprovecha las oportunidades que ofrece el proceso de transición energética a través de una paulatina transformación de la industria vasca basada en el desarrollo tecnológico-industrial y en una descarbonización justa. Pero, sobre todo, requerirá de grandes inversiones para materializar proyectos de generación limpia, incrementar la eficiencia, aumentar la capacidad de la red eléctrica para hacerla más resiliente, impulsar el autoconsumo –tanto en hogares como en industrias-, arrancar el despliegue del hidrógeno verde o avanzar en cuestiones como hibridación o habilitar sistema de almacenamiento, entre otras. 
El Gobierno vasco se ha tomado muy en serio ponerse las pilas para alcanzar estos objetivos. De hecho, la descarbonización y la adaptación al cambio climático, que son una exigencia global y, al mismo tiempo, una oportunidad local, va dando pasos, mediante “una descarbonización inteligente, que combina la neutralidad tecnológica y un mix energético a través de la electrificación y de tecnologías limpias, como el hidrógeno verde”, según ha apuntado el consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi. El propio Plan de Industria 2030 habla en sus bases de ‘Más industria, mejor industria y menos emisiones’. Y este último apartado, dotado de cinco ejes, es el que articula la apuesta por una industria descarbonizada y comprometida con el medio ambiente, pero sin renunciar a la competitividad, sino que la refuerza a través de la sostenibilidad. 
El primero es que la industria reduzca de forma sustancial sus emisiones de gases de efecto invernadero sin comprometer su viabilidad económica, siendo una prioridad fomentar la aplicación de energías limpias, la electrificación de procesos, el uso de hidrógeno verde y la eficiencia energética en la industria intensiva. En segundo lugar, se sitúa la transición hacia un modelo económico circular, que representa una de las mayores oportunidades para la industria vasca. Esta prioridad impulsa la reutilización, el reciclaje avanzado, la simbiosis industrial y el ecodiseño, facilitando la reconversión de residuos. El tercer ámbito es el de la generación de energía renovable propia, impulsando, entre otros, el autoconsumo colectivo, los proyectos en suelo industrial y su uso en procesos productivos. El cuarto punto alude al incremento de la capacidad y flexibilidad de la red eléctrica, calificada por el consejero como “un cuello de botella” clave para la transición energética. En este caso concreto, apela a crear redes más robustas, inteligentes y adaptadas a nuevas formas de producción y consumo, modernizando y flexibilizando las infraestructuras eléctricas de Euskadi, tanto a escala de red de transporte como de distribución. Por último, se apunta a que, más allá de mitigar sus causas, Euskadi debe prepararse para los impactos del cambio climático. 

▶ En energías renovables se trabaja en la hibridación de proyectos para ganar en eficiencia y en sistemas de almacenamiento que permitan garantizar su disponibilidad ◀

En este sentido, los presupuestos departamentales para 2026 contemplan un incremento del 18% en las ayudas destinadas a la eficiencia energética; incluyen una partida de 80 millones de euros el programa bienal de autoconsumo; contará con fondos el Proyecto Transformador Grid4Industry, a través del que se desarrollará la red eléctrica del futuro, que favorece la innovación y el desarrollo tecnológico de la cadena de valor del Electric Valley Hub de Euskadi, y se avanzará en el Hub de Combustibles Renovables, un proyecto transformador que implica crear un polo de generación de valor para el desarrollo de un ecosistema tecnológico industrial en torno al hidrógeno y los combustibles renovables. El Ente Vasco de la Energía (EVE) e Ihobe, la sociedad pública de gestión ambiental del Gobierno vasco, que son dos patas complementarias a la hora de diseñar las políticas públicas a favor de la sostenibilidad y la descarbonización, dos cuestiones transversales para la economía vasca, mantienen sus planes de ayudas a las inversiones en energías renovables (eólica, solar e hidrógeno, principalmente).

Energía
Pilar de la industria, con 270 millones anuales y 2.500 empleados dedicados a la innovación, Euskadi es toda una potencia en el sector, no solo por la cantidad y calidad de sus empresas –Iberdrola, Petronor, Ingeteam, Ormazabal, Arteche…-, sino también por su rico ecosistema investigador. Además, y gracias a sus capacidades tecnológicas y su posicionamiento competitivo, el futuro será bastante halagüeño para un ámbito que no deja de crecer en la CAV. Y un ámbito clave para el sector, para el conjunto de la economía y para la transición energética son las redes eléctricas, ya que permiten la electrificación del consumo y la integración de las energías renovables en el sistema eléctrico. Son imprescindibles para conectar la generación renovable y la demanda creciente de electrificación del consumo, siendo su mayor desafío la creación de un sistema más flexible, resistente y seguro.

Petronor levanta en el Puerto de Bilbao un electrolizador de 10 MW, que proveerá de hidrógeno y oxígeno renovables a la planta demo de combustibles sintéticos (E-Fuels).

En este campo, Iberdrola es un referente internacional en esta cuestión, que cuenta en Bilbao con su Global Smart Grids Innovation Hub (GSGIH) para todo el grupo. Consolidado como centro mundial de innovación y conocimiento en redes inteligentes, las instalaciones actúan como plataforma tractora, combinando la capacidad tecnológica con un objetivo claro: duplicar los proyectos de innovación en redes inteligentes, consolidando y ampliando el modelo de éxito actual de colaboración con fabricantes de equipos eléctricos. Para ello, GSGIH ha registrado proyectos de I+D+i en curso por una inversión total estimada de 42 millones de euros en Iberdrola Redes España. Además, se han alcanzado acuerdos con 100 socios tecnológicos para el desarrollo de soluciones de digitalización de redes, integración de renovables, despliegue del vehículo eléctrico y sistemas de almacenamiento de energía.
El propio Clúster Basquenergy cuenta con un foro sectorial que contabiliza más de 80 empresas que trabajan en este campo de las redes inteligentes, que dedican cerca de 80 millones a actividades de I+D. Unas empresas que trabajan en proyectos relacionados con el avance hacia un sistema eléctrico basado en HVDC mediante nuevos cables altamente eficientes y sistemas de monitorización con fibra óptica; con la optimización del diseño de la red eléctrica y sus componentes para minimizar el impacto ambiental del consumo eléctrico; o con redes eléctricas altamente resilientes.

Renovables 
Uno de los grandes retos energéticos es el desarrollo de las energías renovables. De hecho, el propio Gobierno vasco tiene entre sus objetivos incrementar la generación, fundamentalmente eólica, hasta alcanzar los 783 MW de potencia. En la consecución de ese objetivo son fundamentales la instalación de parques eólicos como el de Labraza, que ya se levanta, la repotenciación de los parques actuales y la hibridación con sistemas de almacenamiento. La industria eólica vasca es un referente internacional ya que está presente en toda la cadena de valor, desde el diseño de un parque hasta su explotación. La compone un potente tejido empresarial, más de 150 compañías, que tienen un enfoque claramente centrado en la tecnología y la innovación como motores clave de sus ventajas competitivas.
Basquenergy, clúster vasco de la energía, es pieza clave en la transición energética y tracciona numerosos proyectos que buscan prolongar la vida útil de los aerogeneradores (Willow), establecer nuevas metodologías para el diseño de componentes del rotor/drivetrain eólicos resilientes (Meevce II) o investigar en metodología Hybrid Testing para escalar hacia la siguiente generación de componentes de alta fiabilidad en aerogeneradores (Scale-Up). 
También resulta indispensable explorar las posibilidades que brindan las instalaciones flotante, esas que se podrían levantar sobre las aguas de un mar Cantábrico que, precisamente, no da facilidades para su implantación. No obstante, Euskadi no desacelera en el ritmo investigador y, con Basquenergy como ente aglutinador, en la actualidad están abiertas investigaciones colaborativas como es el caso de Float&M, Flowind o Rulet. En todas ellas participan agentes clave de la cadena de valor vasca como Vicinay Marine, Navacel, Saitec, Sidenor o Mugape. 
En paralelo a lo que sucede con la energía eólica, la solar fotovoltaica está experimentando un notable auge en Euskadi, un territorio no excesivamente propicio para su expansión. No obstante, la irrupción del autoconsumo como resultado de la reducción de costes, la incorporación de sistemas de almacenamiento y la flexibilización del marco regulatorio está abriendo interesantes perspectivas para las empresas en el ámbito de la generación de este vector energético. Con una facturación global de 750 millones de euros, más de 50 empresas y más de 20 millones en I+D+i, este ámbito vive en permanente revolución gracias a iniciativas como Ekiocean, que busca nuevos conceptos sostenibles de plantas fotovoltaicas flotantes para medio marino, o Agritivoltaica, que incentiva la mejora en la producción vitivinícola mediante simbiosis con agrovoltaica inteligente. El objetivo establecido en la Estrategia Energética de Euskadi 2030 es pasar de los 108 MW de aprovechamiento de este ejercicio a los 293 MW en apenas cinco años por lo que aún toca seguir corriendo en cuanto a la energía fotovoltaica.

La plataforma BiMEP acogerá los ensayos de un dispositivo de 6 MW de la tecnológica australiana Carnegie, que aprovecha el movimiento de las olas.

A medida que aumenta el número de proyectos de energía renovable instalados, disminuyen los espacios disponibles con mejores condiciones para ellos. Esta limitación está siendo uno de los motores de una tendencia que se extiende: la hibridación de tecnologías renovables, fotovoltaica y eólica. Hibridar renovables es la suma de dos o más fuentes de generación de energía limpia que aprovechan la misma infraestructura de evacuación de la electricidad, con un único punto de conexión a la red. Firmas como Iberdrola o EDP han apostado claramente por esta modalidad. Por ahora, el mayor número de proyectos se refiere a centrales eólicas que aprovechan el espacio disponible entre aerogeneradores para instalar paneles solares. Pero ya se está probando presas hidráulicas que incorporan la tecnología solar flotante en la lámina de agua de sus embalses.
Al mismo tiempo, para garantizar la estabilidad del sistema y paliar una de las limitaciones de las renovables, como es la disponibilidad del viento o el sol, se está trabajando en equipar estos parques con sistemas de almacenamiento, que maximizan la eficiencia, estabilidad y sostenibilidad del suministro eléctrico. En este ámbito, aunque todavía minoritarias a gran escala, las baterías eléctricas están ganando protagonismo e Iberdrola es pionera en combinar fotovoltaica y baterías, algo que está extendiendo a sus parques solares.
Al mismo tiempo, la energía marina prueba diferentes dispositivos para dar el salto a un aprovechamiento industrial. Y Euskadi cuenta con un equipamiento de primer nivel, BiMEP, para probar en condiciones reales sistemas de todo tipo. Por ejemplo, esta instalación acogerá en el área de ensayos situada frente a la costa de Armintza un proyecto de demostración de 6 MW de potencia de firma australiana Carnegie Technologies, líder en el desarrollo de la energía de las olas. Un dispositivo de última tecnología, que consta de una boya sumergida de gran tamaño anclada al lecho marino, que se mueve al vaivén de las olas y genera energía renovable con un impacto ambiental mínimo. BiMEP será el primer centro de ensayos en el mundo con un proyecto de esta escala en mar abierto.

A la espera del hidrógeno verde
Vector imprescindible para acelerar la transición energética y la descarbonización efectiva, y al que se le anticipa un horizonte de desarrollo asociado a la integración de las tecnologías renovables eléctricas en el sistema energético, el uso del hidrógeno renovable va dando pasos en una Euskadi que tiene abiertos numerosos proyectos, como los dos electrolizadores de Petronor –uno de 10 MW y otro de mayor capacidad, con 100 MW-. El primero de ellos, que se pondrá en marcha durante el primer semestre de 2026 y tiene un coste de 44 millones de euros, proveerá de hidrógeno y oxígeno renovables a la planta demo de combustibles sintéticos (E-Fuels) que también se está construyendo en el Puerto de Bilbao. El segundo, más ambicioso aún, ha sido designado por el Ministerio de Transición Ecológica para la concesión de un importe máximo de 160 millones para su construcción. Será la entidad Bay of Biscay Hydrogen quien desarrolle un proyecto al que se ha denominado Bilbao Large Scale Electrolyzer y que a partir de mediados 2028 permitirá la sustitución parcial del hidrógeno gris actualmente utilizado en la refinería de Muskiz por hidrógeno verde, así como su posible uso como materia prima en el sector industrial. 

▶ Pasar de un sistema lineal a la economía circular implica numerosas herramientas tecnológicas para optimizar la circularidad de la cadena de suministro y del diseño, la fabricación, la reutilización y la reparación de los productos ◀

Por su parte, Enagás va dando paso para desplegar la red troncal de hidrógeno, que en la Cornisa Cantábrica surcará la CAV de norte a sur –de Muskiz y Laguardia- por un ducto de 163 klómetros, sea realidad en 2030 para conectar los principales polos industriales de Euskadi con centros de producción de hidrógeno. Esta red aprovecha las sinergias con las infraestructuras actuales, y se complementa además con otros proyectos en perspectiva, “como el que dará conexión al Valle de Ayala, o con el ducto Bergara-Irún”, ha subrayado el lehendakari Imanol Pradales durante la presentación del Plan de Participación Pública en el que se dieron los detalles de este proyecto que será clave para el desarrollo económico sostenible. Si todo marcha según lo establecido, las obras, que aprovechan las redes actuales en un 80%, arrancarán en 2028.
Con el Corredor Vasco del Hidrógeno, BH2C, como catalizador al contar con más de medio centenar de proyectos abiertos en la actualidad, también la investigación en el campo del desarrollo del hidrogeno está experimentando un notable auge en la CAV. Por ejemplo, mediante el proyecto Zeh2ops (Zero Emissions Hydrogen On-Shore Power Supply) para el desarrollo de un innovador sistema de generación eléctrica basado en pila de combustible de hidrógeno para aplicaciones ‘on-shore’ en puertos. Tres Sesenta Gases, empresa participada por el grupo Fagor Ederlan, participa junto a Mondragon Unibertsitatea en la iniciativa. Otro ejemplo es Hynnova, que nace en el marco de la Estrategia Europea del Hidrógeno, que define este vector energético como esencial para alcanzar la neutralidad de carbono en 2050, y que agrupa a 12 empresas vascas  y cuatro miembros de la RVCTI, con un objetivo común: diseñar y gestionar de forma eficiente, modular y segura las futuras plantas de producción de hidrógeno renovable de gran escala.

Economía circular
La descarbonización está muy unida a la sostenibilidad y en este campo la aportación de la economía circular es indiscutible. Asociada a un menor consumo de recursos y producción en residuos y a una mejor gestión de estos, la economía circular, un ámbito que supone el 1,12% del Producto Interior Bruto (PIB), con unos ingresos brutos anuales de 764 millones de euros, es un factor clave en el camino hacia una transición energética eficaz. Los ambiciosos objetivos que recoge la Estrategia de Economía Circular de Euskadi 2030 -aumentar la productividad material; hacer crecer la tasa de uso de material circular y reducir la tasa de generación de residuos por unidad de PIB- hace indispensable meter una marcha más, con un alto componente tecnológico. Herramientas hay unas cuantas: sistemas digitales de análisis, inteligencia artificial, internet de las cosas, ‘blockchain’ o ‘big data’, por ejemplo; para acompañar en las labores para optimizar la circularidad de la cadena de suministro y del diseño, fabricación, reutilización y reparación de los productos.
Con un sector industrial que consume 21 millones de toneladas de materias primas al año, de las cuales un 77% son importadas y genera el 72% de los residuos, y de ellos un 42% acaban en vertedero, la transición vasca hacia una economía más circular ofrece grandes oportunidades de desarrollo. Así, pasar de un modelo lineal basado en extraer, producir, usar y tirar, a uno circular se antoja más que necesario. Sus efectos serían notables: de acuerdo al ‘Diagnóstico de Economía Circular en la Industria del País Vasco’, si se acometieran soluciones innovadoras más circulares, se estima hasta un ahorro potencial medio del 6% en el consumo de materias primas, lo que supondría ahorros de hasta 2.000 millones de euros en la industria vasca.

Waste Lab Bizkaia es un centro que impulsa la investigación, la innovación, la experimentación y la colaboración en torno a la sostenibilidad en la gestión de residuos y la economía circular.

El modelo de economía circular en la industria vasca trabaja en tres grandes líneas: extender la vida de los productos a través del ecodiseño, la remanufactura, mantenimiento y reparación y los nuevos modelos de negocio basados en el sistema producto-servicio; aumentar la eficiencia productiva y la reutilización de los materiales mediante la implantación de mejores técnicas disponibles definidas en la legislación de emisiones industriales, las tecnologías más limpias y el reciclado de residuos, e incrementar el consumo responsable y la transparencia empresarial ambiental impulsando la compra verde y las declaraciones o huellas ambientales de productos y organizaciones. Tras haber abordado numerosas iniciativas para el fomento del ecodiseño, la ecoeficiencia y el consumo responsable, hay otras actuaciones innovadoras que ayudarán a fijar posiciones en la economía circular: la puesta en marcha de la nueva planta de Biscay Eco Aggregates, impulsada por Petronor para fabricar materiales de construcción que capturan CO2, en 2026 o la culminación de la planta de biogás Metabarri en julio de 2026 para multiplicar por cuatro la recogida selectiva de la fracción orgánica en Bizkaia, superando las 50.000 toneladas anuales en 2030, son dos de las más destacadas.  
Asimismo, se mantiene abierto el proyecto ORHI+, una iniciativa que promueve el despliegue de tecnologías y modelos de negocio de economía circular para reforzar la sostenibilidad y la circularidad de las actividades económicas en el territorio transfronterizo, y que viene desarrollando siete proyectos demostrativos; o Birplast, que busca soluciones tecnológicas para residuos plásticos complejos enviados a vertido, aumentar la eficiencia de los procesos de separación y clasificación.

Proyectos transformadores para la transición energética-climática

El Plan de Industria contempla 23 proyectos transformadores y, de entre ellos, tres específicos relacionados con la energía, la descarbonización y la sostenibilidad que se van a poner en marcha inmediatamente. Por un lado, está Grid4Industry, que va más allá de una mera actualización tecnológica de las redes. Se trata de un proyecto de base sobre el que se construirá la electrificación inteligente en Euskadi. Su propósito es desarrollar, demostrar y poner en marcha la red eléctrica del futuro, impulsando la digitalización de infraestructuras, la gestión activa de la demanda, la automatización de la media y baja tensión, la integración de almacenamiento y la ciberseguridad como pilar de la operación. Con ello, se busca asegurar la estabilidad del sistema eléctrico y reducir las emisiones. Además, busca favorecer que la industria vasca pueda desarrollar nueva tecnología eléctrica e implantarla en las propias redes de distribución. Un modelo replicable y exportable en el que Euskadi pretende ser un referente. Asimismo, los presupuestos de 2026 contemplan recursos para poner en marcha el Hub de Combustibles Renovables, un proyecto transformador que implica crear un polo de generación de valor para el desarrollo de un ecosistema tecnológico industrial en torno al hidrógeno y los combustibles renovables. Por último, se acaba de presentar la iniciativa BasquESG, uno de los proyectos transformadores recogidos en el Plan de Industria Euskadi 2030, cuyo objetivo es crear un sistema de reporte y evaluación de sostenibilidad propio, adaptado a la realidad de las pymes vascas. Este proyecto pionero en el Estado está diseñado para que las pymes industriales de Euskadi den un salto cualitativo en sostenibilidad y competitividad. Esta iniciativa es fruto del reconocimiento por parte del Grupo Consultivo Europeo de Información Financiera- EFRAG de la Comisión Europea del ‘Estándar Voluntario de Informes de Sostenibilidad para pymes (VSME)’ desarrollado por Ihobe.

Net-Zero Basque Industrial SuperCluster 

En el marco de los objetivos de neutralidad climática establecidos, la industria es uno de los sectores con mayores emisiones de CO2 y con mayores dificultades para conseguir el cero neto sin poner en riesgo la competitividad de las empresas, especialmente las de aquellos sectores más intensivos en consumo de energía. Por ello, la búsqueda de soluciones tecnológicas que permitan la transición hacia un modelo productivo más sostenible se ha convertido en una línea prioritaria de actuación. En este contexto, la iniciativa Net-Zero Basque Industrial SuperCluster (NZBISC) es un instrumento muy importante. Está impulsada por SPRI-Gobierno vasco, y cuenta con la participación de las dos principales empresas energéticas del País Vasco, Iberdrola y Petronor-Repsol, así como la colaboración de los clústeres industriales que reúnen a las industrias vascas con mayores emisiones de gases de efecto invernadero (Aclima, Siderex, AFV, ClusterPapel, Acicae y Hegan) y el Cluster Basquenergy, en representación de las cadenas de valor que pueden aportar las soluciones para la descarbonización. Además, esta iniciativa forma parte del proyecto del World Economic Forum (WEF) Transitioning Industrial Clusters towards Net-Zero. NZBISC tiene por objetivo acelerar la transición hacia las emisiones netas en la industria vasca a través del impulso de la eficiencia energética y la descarbonización del consumo energético, y favorecer nuevas oportunidades para las empresas vascas derivadas del desarrollo de nuevas tecnologías y servicios innovadores en descarbonización. Fruto de esta colaboración, comenzó su andadura en 2023 el Foro de Descarbonización de la Industria, como lugar de encuentro entre la oferta de soluciones tecnológicas y la demanda empresarial, con el objetivo de identificar oportunidades e impulsar proyectos en colaboración en este ámbito. En su primera fase, la iniciativa NZBISC elaboró Hojas de Ruta para la descarbonización de cada uno de los cinco sectores industriales vascos más intensivos en consumo de energía y emisiones: refino, cemento, siderurgia, fundición y pasta y papel, identificando las posibles soluciones a implementar y las variables clave a considerar para descarbonizar cada sector en el horizonte 2050, enfocándose en las medidas para reducir las emisiones procedentes de los consumos energéticos.

El autoconsumo energético se abre paso en Euskadi

El Gobierno vasco, a través del EVE, ha activado ayudas por valor de 80 millones de euros durante los dos próximos años para desarrollar instalaciones adaptadas a todas las necesidades
En línea con el objetivo de avanzar en la descarbonización de la actividad económica (y también del consumo particular), el Gobierno vasco, a través del Ente Vasco de la Energía (EVE) tiene activado un plan de ayudas por valor de 80 millones de euros para los dos próximos años con el objetivo de ayudar a incrementar el autoconsumo energético en Euskadi. Esta dotación económica, que está incluida dentro del programa Deskarboniza, el plan interinstitucional que lidera el Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno vasco, tiene el objetivo de impactar en los procesos productivos del conjunto de la economía vasca y puede incrementarse hasta los 160 millones de euros de cara al fin de esta legislatura.
La transición hacia un modelo de producción y consumo energético de bajas emisiones es una prioridad para el Gobierno vasco, y el autoconsumo contribuye decididamente a avanzar hacia un paradigma en que las personas consumidoras son también las productoras de la energía que necesitan a través de sistemas renovables propios. Ese es, además, el principal objetivo del plan Deskarboniza, una iniciativa basada en la colaboración interinstitucional, que reúne diferentes programas de ayudas del Gobierno vasco y deducciones fiscales de las Diputaciones Forales para impulsar la descarbonización inteligente de la industria de Euskadi.
De hecho, los proyectos que se lleven a cabo cuentan, además de la ayuda, con desgravaciones de las tres Haciendas forales de hasta un 35% por inversiones en descarbonización y sostenibilidad ambiental, es decir, en aquellas que impulsan el desarrollo sostenible, la economía circular, la reducción del impacto ambiental y la transición energética mediante el uso de un amplio abanico de tecnologías.
El programa de ayudas al autoconsumo 2025-2026 subvenciona tanto la generación de energía eléctrica renovable como la electrificación de los consumos térmicos (calor) mediante energías renovables y cuenta con importantes novedades que amplían el espectro de lo que hasta ahora se consideraba autoconsumo subvencionable. 
La dotación total de esta primera convocatoria asciende a 80 millones de euros, de los cuales 60 se destinarán a apoyar nuevas instalaciones de generación de energía eléctrica para autoconsumo con fuentes renovables (fotovoltaicas y eólicas), y 20 a la producción de calor renovable para el bienestar de las personas en cualquier sector (aerotérmica, geotérmica con sondeos verticales, e hidrotérmica) que incluyan bombas de calor que permitan la climatización de estancias o la obtención de agua caliente sanitaria.
El plazo de presentación de solicitudes de este programa finaliza el 30 de septiembre de 2026.

Objetivo: descarbonización
Con ayudas directas de 400 millones de euros a la largo de la legislatura, el Plan Deskarboniza, en su conjunto, espera movilizar 1.200 millones de inversión público-privada. La iniciativa está encaminada a impulsar la descarbonización de la industria vasca y ganar en competitividad en un contexto de incertidumbre comercial. Es una apuesta por la diferenciación de los productos y servicios de nuestra industria mediante su descarbonización. Sus principales objetivos son incrementar la eficiencia energética de la industria -la mejor energía es la que no se consume--, mejorar la seguridad del abastecimiento energético y la apuesta por tecnologías limpias como factor diferenciador.
Los dos programas principales del Plan son los destinados a descarbonización industrial (100 M€) y a autoconsumo (160 M€), aunque también se incluyen otros programas con 40 M€ destinados a movilidad sostenible, auditorías energéticas y economía circular; además de una línea de préstamos a interés cero para administraciones públicas con un importe de 100 millones de euros.
A nivel de autoconsumo, hasta la fecha Euskadi cuenta con 150 MW de potencia instalada, y en cuatro años se plantea triplicar esa cantidad llegando a los 450 MW. De esta forma, de cara a 2030, se posicionaría entre los países más avanzados en su apuesta por el autoconsumo en la Unión Europea.

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