Premio Empresa y Sociedad. José IgnacioArrieta.
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Repsol alcanza un resultado neto ajustado de 196 millones de euros en los primeros nueve meses del año


Esta cifra incorpora los efectos de las medidas adoptadas tras el inicio de la pandemia, que han permitido que el resultado neto ajustado del tercer trimestre mejore en 265 millones de euros el resultado negativo, -258 millones, del segundo trimestre del ejercicio 

(29/10/2020) - Repsol alcanzó en los primeros nueve meses de 2020 un resultado neto ajustado, que mide específicamente el desempeño de los negocios, de 196 millones de euros. Este resultado se obtuvo en un contexto de extraordinaria dificultad que continuó marcado por la crisis sanitaria global, la drástica caída de los precios del crudo y del gas y el colapso de la demanda.

La pandemia ha provocado una fuerte caída de los precios del crudo y del gas, que para los primeros nueve meses del año tuvo un impacto negativo en los inventarios de la compañía de -1.048 millones de euros.

La compañía logró en el tercer trimestre mejorar en 265 millones de euros el resultado neto ajustado del segundo trimestre del año, apoyada en su modelo de negocio integrado, su flexibilidad y resiliencia, que le permitieron lograr un desempeño positivo en un escenario covid-19 muy adverso, que acentuó la recesión mundial. La positiva generación de caja del periodo demostró también la eficacia de las medidas adoptadas en el Plan de Resiliencia que puso en marcha el pasado mes de marzo.

En un entorno marcado por la pandemia que el mundo está afrontando, Repsol priorizó la continuidad de su actividad sobre los habituales criterios de rentabilidad, dado el carácter esencial que sus productos y servicios tienen para la sociedad y para que ésta pueda enfrentarse a la crisis. La compañía mantiene en funcionamiento sus instalaciones y garantiza suministros indispensables como la energía o las materias primas necesarias para la fabricación de gran parte de los productos sanitarios, desde los más básicos de uso más común, hasta los más complejos y avanzados.

La situación generada por el covid-19 incidió de manera brusca en los precios del crudo y el gas, que sufrieron fuertes caídas durante los primeros meses de 2020, sobre todo, durante el segundo trimestre, donde la demanda mundial padeció el mayor derrumbe de la historia. Entre enero y septiembre la cotización media del crudo Brent cayó un 36% y la del WTI un 33%, con precios medios cercanos a los 40 dólares por barril para ambos indicadores. Por su parte, el gas Henry Hub disminuyó su cotización media un 30%, arrojando un precio medio para el periodo de 1,9 dólares por Mbtu.

La valoración de los inventarios de Repsol se vio impactada negativamente por el descenso de las cotizaciones de las materias primas de referencia, en -1.048 millones de euros para el periodo. Además, ante este contexto y en un ejercicio de prudencia financiera, la compañía revisó sus hipótesis de precios futuros del crudo y del gas y ajustó a la baja el valor de activos de Upstream, lo que fue fundamental para que los resultados específicos se situasen en -1.726 millones. Todo ello llevó el resultado neto de los nueve primeros meses de 2020 a -2.578 millones de euros.

La fuerte generación de caja muestra la eficacia del Plan de Resiliencia 2020

Josu Jon Imaz: “Nuestra fuerte generación de caja durante el periodo muestra la eficacia de nuestro Plan de Resiliencia. Hemos sido capaces de obtener un flujo de caja operativo positivo en todos los negocios, totalizando 2.122 millones de euros en los nueve primeros meses del año, acreditando nuestra solidez incluso en un escenario tremendamente complejo, con precios de las materias primas deprimidos y una demanda inusualmente baja”.

Repsol puso en marcha un Plan de Resiliencia el pasado 25 de marzo, ante la acentuada caída de los precios de las materias primas y de la demanda provocada por el coronavirus. El Plan establece una serie de medidas que están resultando eficaces para reforzar la generación de caja y fortalecer el balance, reflejándose también en una progresiva reducción de la deuda neta, así como en los costes operativos e inversiones.

Tras el positivo avance en la consecución de los objetivos fijados por el Plan de Resiliencia, a finales del tercer trimestre la compañía ha revisado los objetivos para el año, aumentando su estimación inicial de reducción adicional de los gastos operativos hasta los 500 millones de euros, el recorte de las inversiones hasta los 1.200 millones y la optimización del capital circulante en cerca de 700 millones de euros. Todo ello respecto de las métricas presupuestadas a principio del año.

Repsol está cumpliendo con las metas de este Plan y a cierre del tercer trimestre ya había conseguido reducir los gastos operativos en más de 350 millones de euros y optimizado el capital circulante en más de 400 millones.

El Plan de Resiliencia establece también que la deuda neta del Grupo no se incremente en el ejercicio 2020. Las medidas adoptadas están contribuyendo de manera muy positiva a este fin, y a cierre del tercer trimestre, la deuda neta se redujo en 882 millones de euros respecto al 31 de diciembre de 2019, hasta situarse en 3.338 millones.

En lo que llevamos de ejercicio, Repsol ha reforzado su posición financiera mediante cinco emisiones de bonos por un total de 3.850 millones de euros, de los que 1.500 millones corresponden a bonos perpetuos subordinados, que fortalecen el patrimonio del Grupo, además de su liquidez. El mercado ha mostrado su confianza en la compañía con una demanda que ha superado con creces la oferta en todas estas emisiones. También se incrementaron las líneas de crédito comprometidas y no utilizadas en 1.605 millones de euros.

La liquidez se situó en 9.099 millones de euros a final de septiembre, lo que cubre en 3,43 veces los vencimientos a corto plazo, cifra que también se incrementa respecto a las 2,43 veces del trimestre anterior.

Innovadores proyectos industriales de descarbonización y avance en la generación renovable


Los negocios de Repsol mostraron su capacidad de adaptación y solidez en un contexto de dificultad extrema, en el que se acentuó la indispensable contribución a la sociedad de sus productos y servicios. Ante estas circunstancias, destaca la capacidad de todos ellos para obtener un flujo de caja operativo positivo y poner en marcha proyectos innovadores para avanzar en la transición energética.  

El negocio de Comercial y Renovables obtuvo un resultado de 332 millones de euros en los primeros nueve meses del año, penalizado por el desplome en la demanda provocado por el covid-19, que afectó a todos sus segmentos. Las medidas para luchar contra el coronavirus, que incluyeron periodos de confinamiento en España, tuvieron una incidencia determinante para que se produjese un descenso en las ventas, sobre todo, en estaciones de servicio (del 24%) y GLP.

Gracias a optimizaciones de los costes y a una orientación a productos con mayor valor añadido, el negocio de Comercial y Renovables registró entre julio y septiembre un resultado de 169 millones de euros, superior al del segundo trimestre de este año e, incluso, al del mismo periodo del ejercicio 2019.

La innovación al servicio del cliente es una de las premisas del negocio, tanto para cubrir las nuevas necesidades que el contexto actual está generando, como para poder ofrecer soluciones energéticas de vanguardia y contribuir a la transición energética.

En este sentido, el área de Electricidad y Gas, con 1,1 millón de clientes, siguió desarrollando alternativas punteras de autoconsumo, como Solify y Solmatch, la primera gran comunidad solar de España. En abril lanzó la segunda de ellas, un producto con el que se fomenta la generación distribuida y el consumo de energía local y 100% renovable, gracias a la instalación de placas solares en los tejados de edificios a las se conectan viviendas situadas a un máximo de 500 metros.

Repsol dio nuevos pasos en los primeros nueve meses de 2020 para aumentar su capacidad de generación renovable y avanzar en su compromiso de alcanzar cero emisiones netas en 2050. El más reciente fue la conexión a la red de los primeros aerogeneradores de Delta, uno de sus proyectos éolicos ubicados en Aragón, que entrará en operación comercial a finales de año. Está integrado por ocho parques situados en Zaragoza y Teruel, y un total de 89 aerogeneradores con 335 megavatios (MW) de potencia instalada. Producirá anualmente 992 gigavatios hora (GWh), el equivalente al consumo anual medio de 300.000 hogares, y evitará la emisión a la atmósfera de un millón de toneladas de CO2 anuales.

En abril, la compañía inició las obras de construcción de su primer parque fotovoltaico, ubicado en Ciudad Real, que dispondrá de una potencia total instalada de 127 MW y supondrá una inversión de 100 millones de euros. El segundo, situado en Badajoz, comenzó su montaje en julio, contará con una potencia instalada de 264 MW, una inversión aproximada de 200 millones de euros y en sus obras trabajan una media de 300 personas, con puntas que pueden superar el medio millar de empleados.

Los proyectos renovables que Repsol está desarrollando en España incluyen también el proyecto Delta 2, compuesto por 26 parques eólicos ubicados entre las provincias de Huesca, Zaragoza y Teruel, con 860 MW; el también eólico PI, situado entre Palencia y Valladolid, que tendrá una capacidad total instalada de 175 MW; y otro parque fotovoltaico en Cádiz (Sigma), de 204 MW. También participa en el parque eólico flotante Windfloat Atlantic, en la costa norte de Portugal, con una capacidad total instalada de 25 MW y plenamente operativo.

La compañía avanzó en la expansión internacional de este negocio con el cierre de un acuerdo con el Grupo Ibereólica Renovables, que le da acceso a una cartera de proyectos en Chile que dicha compañía tiene en operación, construcción o desarrollo, de más de 1.600 MW hasta el año 2025 y la posibilidad de superar, gracias a esta alianza, los 2.600 MW en 2030.

La apuesta de Repsol por liderar la transición energética, incluso en las actuales circunstancias de recesión global, también se ha hecho tangible en el negocio Industrial con varios proyectos de vanguardia presentados en 2020. Estas iniciativas demuestran la importancia de la neutralidad tecnológica a la hora de buscar soluciones para la descarbonización, y la capacidad de la industria española para ponerse al frente de la recuperación económica y la lucha contra el cambio climático.

Además de desarrollar estos proyectos, el área industrial de Repsol trabajó para adaptar sus esquemas de producción, logísticos y comerciales al contexto internacional, sin perder el foco en la innovación y la digitalización. Con todo ello, el negocio Industrial obtuvo un resultado de 229 millones de euros entre enero y septiembre, afectado por el impacto negativo del coronavirus en el mercado.

El último gran proyecto industrial de descarbonización anunciado por Repsol, el pasado 22 de octubre, fue la construcción en su refinería de Cartagena de la primera planta de producción de biocombustibles avanzados de España. Esta nueva planta suministrará 250.000 toneladas al año de biocombustibles avanzados para aviones, camiones y coches, que permitirán una reducción de 900.000 toneladas de CO2 anuales. Supondrá una inversión estimada de 188 millones de euros e incluirá la puesta en marcha de una planta de hidrógeno que alimentará a una nueva unidad de hidrotratamiento dotada con tecnología de vanguardia.

A mediados de junio, Repsol presentó también dos importantes proyectos de descarbonización que desarrollará en su refinería de Petronor. El primero de ellos es una de las mayores plantas del mundo de producción de combustibles sintéticos cero emisiones netas a partir de hidrógeno renovable. El segundo consiste en una planta de generación de gas a partir de residuos urbanos.

La compañía completó con éxito a principios de agosto la fabricación del primer lote de biocombustible para aviación del mercado español, con el que avanzó en la producción de combustibles con baja huella de carbono para sectores como el aeronáutico, donde alternativas como la electrificación no son viables en estos momentos. La producción de este biojet se llevó a cabo en Puertollano (Ciudad Real) y tendrá continuidad en otros complejos industriales del Grupo en España.

En cuanto a Química, desde el comienzo de la pandemia ajustó sus operaciones ante el aumento de la demanda de sectores vinculados con la sanidad y la alimentación, vitales en la lucha contra el covid-19. Su resultado se vio afectado por la bajada de la demanda en sectores como el automovilístico y por los mantenimientos en el primer trimestre en sus instalaciones de Sines y Tarragona.

En línea con su orientación hacia la innovación, Repsol también puso en marcha proyectos de vanguardia en el ámbito químico, como la primera planta de la Península Ibérica para la fabricación de polímeros de alta resistencia al impacto, que estará operativa en Tarragona en 2021.

Por su parte, el negocio de Upstream tuvo que enfrentarse a la extraordinaria caída de los precios del crudo y del gas, para lo que implantó medidas de reducciones de costes y redefinió planes de explotación de activos que fueron eficaces para que, en un contexto muy adverso, tuviese un resultado operativo neutro y generase 1.308 millones de euros de caja operativa.

Además, dada la situación del mercado y como ya hizó en el anterior trimestre, redujo la producción de algunos activos, lo que, unido a las paradas en Libia, situó la producción media del periodo enero-septiembre en 655.300 barriles equivalentes de petróleo al día. La compañía espera que la producción en el campo libio de El Sharara se reestablezca gradualmente hasta los 300.000 barriles diarios de capacidad total del mismo, tras su reactivación el 11 de octubre.

Aunque la actividad exploratoria se redujo de manera notable, en los nueve primeros meses de 2020 se lograron hallazgos de hidrocarburos en Estados Unidos, Colombia y México. Destacan los dos descubrimientos realizados en aguas de México en el mes de abril. Ambos se desarrollaron con menores costes y plazos de los estimados.
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